“En este momento, en el lugar preciso en que usted se encuentra, hay una casa que lleva su nombre. Usted es su único propietario, pero hace mucho tiempo que ha perdido las llaves. Por eso permanece fuera y no conoce más que la fachada. No vive en ella. Esa casa, albergue de sus recuerdos más olvidados, más rechazados, es su cuerpo. “                                             Thérèse Bertherat, El cuerpo tiene sus razones.

Nuestro cuerpo es nuestra casa, nuestro templo, es el que nos permite experimentar, aprender, amar y sobre todo sentir.

Nuestro cuerpo es el lienzo donde se dibujan todos nuestros estados emocionales y mentales y quedan grabados en nuestra estructura celular, en nuestros músculos.

Habitualmente vivimos en nuestra cabeza, nos identificamos con nuestros pensamientos, sólo prestamos atención al cuerpo cuando nos duele algo, entonces tomamos pastillas para acallar el dolor.

El cuerpo nos habla, pero la mayoría de las veces no lo oímos ni entendemos, requiere atención, pararse a escucharlo y aprender a descifrar sus mensajes y comunicarnos con él.

Nuestro cuerpo es sensible, es inteligente ,archiva la memoria tanto de nuestro consciente como de nuestro inconsciente, de todo lo que nos ha pasado..

Habitar el cuerpo es sentir la vida dentro de él. La mayoría de las enfermedades entran cuando tú no estás presente en tu cuerpo.

 “Si el amo no está en la casa, cualquiera puede entrar.»

Para un momento, siéntate o túmbate y observa sin juzgar lo que sientes.El cuerpo necesita que le prestes tu atención, esa atención, es energía para la regeneración de tu organismo.

Tu sistema inmunológico se fortalece; tu sistema nervioso y tu sistema psíquico también..

Cuando estoy en mi cuerpo, sé lo que siento, lo que es bueno para mí,lo que me nutre y lo que no, y actúo con sabiduría.

Estar enraizado en el cuerpo centra la mente, proporciona presencia, equilibrio y serenidad.

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