EL ESTRÉS CAUSADO POR LAS CONSULTAS PRENATALES

EL ESTRÉS CAUSADO POR LAS CONSULTAS PRENATALES

En el mundo occidental donde se practica una obstetricia altamente medicalizada con un alto intervencionismo a lo largo del embarazo somos muchas las mujeres que hemos salido de las consultas preocupadas por resultados de ecografías, amniocentesis o analíticas, tras haber recibido información médica sobre la salud de su bebé y los posibles riesgos.

Concebidas para detectar problemas, a veces las consultas prenatales son más una fuente de preocupación y ansiedad.

«Una fuerte ansiedad durante el embarazo es el mayor factor de riesgo de parto prematuro», afirma la doctora Dunkel Schetter.

Además está constatado que las madres con ansiedad prenatal tienen más cesáreas programadas y anestesia epidural.

Numerosos estudios evidencian que las mujeres con ansiedad en el embarazo tienen tres veces más probabilidad de tener síntomas depresivos intensos en el puerperio.

Los principales estudios prospectivos sobre el efecto de la ansiedad materna en la conducta infantil han observado una asociación muy significativa entre la ansiedad materna en el tercer trimestre y las alteraciones de conducta y problemas emocionales en la primera infancia.

Los profesionales de la salud perinatal tenemos una gran responsabilidad en todo esto: dejemos de inducir la creencia de que el nacimiento es una experiencia dolorosa y peligrosa necesitada de ayuda altamente especializada y tecnificada.

Si a esto le sumamos el alto grado de intervencionismo en el hospital durante el parto, nos encontramos con el origen de nuestra alta tasa de cesáreas, episiotomías y otras intervenciones, que exceden lo considerado recomendable por la medicina basada en la evidencia.

Además de las terribles secuelas físicas, psicológicas y sociales consecuencia del parto tecnológico:

√    dificultades para vincularse con el bebé.

√    problemas con la lactancia causadas por partos prematuramente inducidos o separaciones injustificadas de madre y bebé.

   dificultades sexuales derivadas de la episiotomía,

√   depresiones posparto y síndromes postraumáticos como consecuencia de partos que han causado traumas o de cesáreas que no hacían falta.

Es preciso proteger todo el ciclo de la maternidad desde una perspectiva ecológica y humanizadora y cocrear una nueva cultura del nacimiento donde el principal protagonista sea el bebé.

LA PREPARACIÓN AL PARTO: ¿SUMISIÓN O EMPODERAMIENTO?

LA PREPARACIÓN AL PARTO: ¿SUMISIÓN O EMPODERAMIENTO?

La OMS dice que “las experiencias positivas de las mujeres en el marco de la atención prenatal y el parto pueden sentar las bases para una maternidad saludable”.

Postula que la experiencia que tenga una mujer de la atención sanitaria es clave para transformar la atención prenatal y crear familias y comunidades prósperas.

Las mujeres deseamos que se nos permita experimentar el embarazo de forma positiva, queremos participar activamente.

Sin embargo las clases de preparación al parto con frecuencia nos transmiten una visión patológica del mismo: se nos presenta el parto como una situación peligrosa para nosotras y el bebé, que sólo mediante la intervención médica tendrá un buen fin.

Son cursos en los que se nos introducen conceptos caducos, miedos varios, y una gran desconfianza en nuestro cuerpo.
Según un estudio realizado por un grupo de matronas del País Vasco publicado en la revista científica Nursing Research, las clases de educación maternal no mejoran el parto, los contenidos que se imparten son prácticamente los mismos que hace 40 años.

La educación para el nacimiento es uno de los componentes más importantes hacia el logro de un parto humanizado y en consecuencia, debe modernizarse adaptándose en programas y filosofía a las recomendaciones de la Estrategia de Atención al Parto Normal.

Las matronas de Atención Primaria, han realizado un gran esfuerzo en este sentido para ir adaptándose a las nuevas necesidades, fruto de los cambios sociales antes mencionados, modificando los contenidos y la metodología del programa. Pero esta adaptación al contexto social se ha ido produciendo de manera individual y de forma desigual, sin ir acompañada de una actualización formativa institucional y una adecuación de los recursos.

¿Cómo vencer el miedo al parto cuando es un miedo que se nos inculca en nuestra cultura?

Con una buena preparación al parto, que contemple tantos los aspectos físicos, como mentales y emocionales.

Una preparación que nos aporte conocimiento, es decir, información actualizada basada en la evidencia para poder tomar decisiones que los profesionales de salud puedan respetar.

Una preparación no sólo teórica sino eminentemente práctica, que enseñe a conectar con el propio cuerpo, para saber qué necesita este en cada momento.

Esta conexión con el cuerpo favorece una mejor dilatación, permite gestionar mejor las molestias, ayuda a encontrar la mejor postura, y permite que el parto sea fluido.

EL PAPEL DEL PADRE EN EL PARTO

EL PAPEL DEL PADRE EN EL PARTO

En muchas culturas, el padre participa activamente en el parto; es el soporte de la mujer colocándose detrás de ella y sirviéndole de apoyo, o aliviando los dolores con masajes, por ejemplo.
Numerosos estudios han demostrado la importancia que tiene un apoyo adecuado a la mujer durante el parto. Se considera un factor que aumenta su bienestar y mejora los resultados del parto, se ha visto asociado a partos más tranquilos, con menos complicaciones y por lo general, más rápidos. Se ha visto también que influye en menores niveles de ansiedad y depresión posparto y además fortalece lazos.

En los hospitales españoles se alienta a los maridos o compañeros a que asuman un papel activo en la asistencia al parto realizando labor de acompañante en el proceso de preparto y parto, aportando eficazmente el apoyo emocional que las gestantes precisan.

Muchos padres puede llegar a sentirse algo perdidos con respecto a cómo ayudar a su mujer. Sin una preparación adecuada, pueden tener dificultades para prestar un apoyo efectivo a su pareja, debido a la preocupación por obstaculizar el trabajo de los profesionales y el desconocimiento de la situación.

Dar a luz es un proceso normal que requiere tranquilidad, seguridad y confianza en una misma.

La mujer debe llegar lo más informada posible a ese momento, para saber qué va a pasar, cómo lo va a vivir, y cómo puede dejarse llevar.

La pareja puede brindarle un acompañamiento respetuoso, basado en la comprensión, la aceptación, el refuerzo y el no juicio.

Para ello es clave una buena comunicación: que ambos hallan hablado previamente de lo que sienten, las esperanzas, los miedos, qué esperan el uno del otro el día del parto, etc.

También es muy importante formarse juntos como padres, yendo a los grupos de preparación al parto, para aprender del proceso, qué pasará, cómo será, y leer juntos libros, revistas, artículos; además de hablar con otras parejas cuyos partos hayan ido bien y sirvan de refuerzo para coger confianza y seguridad.

Por último es fundamental comunicarse con el bebé: tocar la barriga, hablarle y esperar su respuesta, cantarle… es una manera de empezar a crear un vínculo con el bebé desde antes de nacer .

Preparación al parto en pareja

Ver Mini Curso