EL IMPACTO DEL NACIMIENTO

EL IMPACTO DEL NACIMIENTO

“Una parte de nosotros siempre mira el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fuimos” (Verny y Kelly).

El nacimiento deja una huella duradera en nuestras psiques porque queda grabada en todas y en cada una de las células de nuestro cuerpo, moldeando el cerebro para que se adapte al estrés y al dolor, a los vínculos emocionales y al amor.
Los aspectos que más influyen en la calidad de la vivencia emocional del bebé en el nacimiento, son:

El estado emocional de su madre: con la que está en simbiosis total. La forma en que se plantea y se afronta el trabajo de parto y el ambiente que le rodea, determinarán ese estado emocional. Todo lo que siente la madre, lo siente su bebé.

El ambiente que rodea su nacimiento: Tanto respecto al entorno físico (iluminación, temperatura, sonido), como en las prácticas que sobre él se efectúen (especialmente la permanencia del bebé junto a su madre, nada más nacer y posteriormente).

La preservación o la rotura del vínculo: La permanencia cuerpo a cuerpo de madre y bebé en el nacimiento, es un factor imprescindible para el fortalecimiento del vínculo afectivo entre ambos. Es un momento único, que si es quebrantado dificultará notoriamente el papel de la madre. El resultado será que a la madre, le resultará difícil cubrir las necesidades primarias de su hijo/a a consecuencia de la desconexión a la que ambos han sido sometidos.

Somos seres conscientes y sensibles desde que estamos en el útero materno.

La experiencia que se vive durante el proceso de gestación y nacimiento, influye en nosotros para siempre, y se manifiesta directamente en nuestra autoestima y en nuestras relaciones interpersonales.

Como fisioterapeuta especializada en el trabajo con bebés todo esto tiene un gran significad para mí, por eso creé el centro Nacer y por eso, sigo trabajando con la mirada puesta en el bebé como protagonista consciente.

LA OSTEOPATÍA CRANEAL EN BEBÉS

LA OSTEOPATÍA CRANEAL EN BEBÉS

El nacimiento y la llegada de un nuevo ser es un maravilloso milagro; y, a su vez, es uno de los eventos más estresantes en nuestras vidas. El bebé está sujeto a fuerzas muy grandes mientras el útero empuja para expulsarlo contra la resistencia natural del canal de parto.
El cráneo del niño, mientras desciende por la pelvis de la madre, va a ser comprimido y modelado por el promontorio del sacro o del pubis de la madre y se va a encontrar con la barrera del cuello del útero.
Las fuerzas mecánicas soportadas por el cráneo del niño no son forzosamente perjudiciales, si el parto no es demasiado largo, las contracciones y la resistencia de los tejidos de la madre no son demasiado fuertes.
El parto asegura entonces un modelado del cráneo del niño, el cual puede soportar esto perfectamente, sin ningún perjuicio.

Los osteópatas destacamos la importancia de este modelado del cráneo del niño para la puesta en marcha de los movimientos del sistema craneal.

En nacimientos difíciles por: prematuridad, pelvis de la madre demasiado tónica o bloqueada, estrés emocional de la madre que se traduce en rigidez de los tejidos, trabajo de parto demasiado lento o demasiado rápido, utilización de fórceps o ventosa etc…se producen compresiones del cráneo que pueden provocar posteriormente problemas de comportamiento:
Niños nerviosos, que no se relajan nunca, y se sobresaltan al menor ruido.
Niños hiperactivos, que no paran nunca, sin descanso. Siempre en movimiento.
Niños apáticos, demasiado flácidos, demasiado tranquilos.
– Niños con problemas de sueño.
– Retrasos en la adquisición y el manejo del lenguaje.
– Dificultad en la maduración y el desarrollo del sistema nervioso (dificultades de aprendizaje).

Los problemas craneales consecutivos al nacimiento o a malas posiciones intrauterinas son tratadas por la OSTEOPATÍA CRANEAL .

Como osteópata craneosacral creo que acompañar con osteopatía el crecimiento del bebé es brindarle un punto de apoyo importante y decisivo para el desarrollo de su sistema nervioso y su salud en general.

LA AVENTURA DEL NACIMIENTO

LA AVENTURA DEL NACIMIENTO

Hay un periodo de nuestra vida del cual no nos acordamos, pero que nos influye para siempre sin apenas ser conscientes de ello. Se trata del tiempo desde que fuimos  concebidos hasta que atravesamos el canal de parto.

Se suele decir que ese es el momento en que “llegamos al mundo”, pero no es cierto, en el mundo llevamos ya unos nueve meses cuando “nacemos”.

Somos seres conscientes y sensibles desde el inicio de la vida.

Desde nuestra concepción somos conscientes y sensibles a nuestro entorno.
En el útero materno poseemos la capacidad de oír, percibir, recordar, e incluso, aprender.
En el 3er. trimestre, poseemos más células cerebrales y más conexiones sinápticas de las que jamás volveremos a tener durante la vida adulta.

Aunque existe una especie de amnesia del momento del nacimiento, poseemos el recuerdo inconsciente del instante en que salimos del útero materno y de las impresiones que experimentamos durante el proceso.

El nacimiento deja una huella duradera en nuestras psiques porque queda grabada en todas y en cada una de las células de nuestro cuerpo, moldeando nuestro cerebro para que se adapte al estrés y al dolor, a los vínculos emocionales y al amor.

Las sociedades antiguas acogían al nacimiento a través de rituales en los que se reconocía y respetaba al bebé recién nacido como un ser querido y necesario para todos, y como un miembro genuino de la comunidad que lo recibía.

Una parte de nosotros siempre mira el mundo a través de los ojos del recién nacido que una vez fuimos.

Nuestro modo de nacer – fácil o doloroso, tranquilo o violento, amoroso o maltratado-, determina en gran medida nuestra personalidad y cómo vemos el mundo que nos rodea……

”Así nacemos, así vivimos”.

Desde aquí quiero hacer un llamamiento a todos los profesionales de la salud que nos dedicamos a la atención a mujeres embarazadas, a actuar desde el amor para ayudar a que todos los bebés puedan tener un nacimiento respetuoso.

Respetando el nacimiento, respetamos la Vida y sembramos semillas  para un mundo mejor.

Preparación al parto en pareja

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